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Qué es el COACHING

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LA ASERTIVIDAD I: DEFINICIÓN Y TIPOS
El arte de expresarte con honestidad a tu ser y respeto a los demás

Fecha: 23/09/2020

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LA FORMA DE AUTOAFIRMARTE EN UNIÓN CON LOS DEMÁS:
La asertividad se podría definir como la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás, es decir, la capacidad que todos tenemos de conocer nuestros derechos como seres humanos, defenderlos ante los demás y respetar los de otros sin que ello suponga que ninguno de los dos haya de quedar debajo, en una situación de igualdad de derechos.
 
Aquellas personas que poseen las habilidades para responder correctamente y una serie de convicciones para sentirse bien con ellos mismos son personas asertivas, mientras que quienes presentan algún problema en la forma de relacionarse tienen una falta de asertividad, bien sea:
a) de forma sumisa, porque no defienden sus derechos, o
b) de forma agresiva, porque en la defensa de sus derechos, utilizan medios agresivos, coercitivos, violentos, de alguna forma (verbal, física, etc).
 
Nadie es puramente agresivo o sumiso, ni siquiera asertivo, si no que tenemos tendencias hacia alguna de esas conductas. La reacción ante una situación dependerá de la problemática de cada persona y de la importancia que la situación tenga para ella, en definitiva, de su forma de interpretar su realidad. De hecho, una persona asertiva puede decidir tener un comportamiento sumiso o agresivo en algunas circunstancias, sin que eso suponga que “deje de ser” asertiva, pues forma parte de su propia elección.
 

TIPOS ASERTIVOS: UN BAILE EN LA EXPRESIÓN ASERTIVA, DONDE SIEMPRE BAILAN DOS.
Clásicamente se distinguen 4 tipos de expresión asertiva, a saber: sumisa o pasiva, manipuladora o agresiva, pasivo-agresiva y la forma propiamente asertiva.
 
A) La persona sumisa:
Es aquella que no defiende adecuadamente sus derechos e intereses personales, y ello le genera conflictos consigo misma y con los demás. Es importante darnos cuenta de que, si no entraña conflictos, no es una persona con problemas en su asertividad. Respeta a los demás, pero no a sí mismo.
 
La persona sumisa evita molestar u ofender a los demás a toda costa, ya que su principal creencia es que es necesario ser querido y aceptado por todo el mundo y confía en que al “no modificar” la conducta ajena se favorezca que los demás le demuestren más afecto y aprecio; lo cual normalmente no ocurre, especialmente con personas de perfil agresivo o manipulador.
 
Experimenta sentimientos de impotencia, culpabilidad, baja autoestima, deshonestidad emocional (=no es honesta consigo misma en sus emociones, y lo reprime y niega), ansiedad y frustración. Suele hablar con un tono de voz bajo, con poca fluidez y tartamudeos; su postura corporal será tensa y evitará el contacto ocular con su interlocutor. A veces presenta problemas somáticos, y en ocasiones tiene estallidos desmesurados de agresividad de forma incontrolada, fruto de una acumulación de tensiones y hostilidad no manifestados con habilidad social que pueden llevar a confundirla con el extremo opuesto: una persona agresiva.
 
Esta conducta presenta como principales consecuencias una pérdida de autoestima y falta de respeto por parte de los demás, que se vuelve circular al intentar mostrar mayor sumisión para alcanzar ese aprecio externo.
 
B) La persona agresiva:
Es aquella que defiende en exceso los derechos e intereses personales sin tener en cuenta los de los demás, y que utiliza métodos especialmente irrespetuosos con los demás, verbales o físicos. Piensa que, si no se comporta de esta forma, es excesivamente vulnerable a los demás, y suele tener pensamientos dicotómicos muy polarizados entre ganar y perder, esto es, o gano del todo o pierdo del todo, y no quiere arriesgarse a perder.
 
Una de sus creencias es “hay gente mala y vil que merece ser castigada”. El volumen de su voz suele ser elevado y su habla poco fluida, precipitada y tajante. Utilizará insultos y amenazas y mostrará contacto ocular retador, cara tensa, manos tensas y una  postura que invade el espacio del otro y con tendencia al contraataque. Se mueven por la creencia de “la mejor defensa es un buena ataque” y de “quien pega primero, pega dos veces” (=”ventaja” de atacar primero) y ven ataques donde los demás no los ven.
 
Estos sujetos experimentan ansiedad, sensación de incomprensión, culpa, frustración, baja autoestima, sensación de falta de control y enfado cada vez mas constante.
 
Este comportamiento trae como consecuencia el rechazo o huida por parte de los demás y una conducta de “círculo vicioso” que propicia la hostilidad y agresividad hacia sus interlocutores, de los que espera recibir aprecio, pero lo busca de forma agresiva, lo que les distancia cada vez más, y perpetúa el círculo vicioso.
 
Esta conducta es, en la mayoría de las ocasiones, una defensa por sentirse vulnerable o una falta de habilidad para enfrentarse a las situaciones tensas.
 
C) La persona pasivo-agresiva:
Es una mezcla de las conductas anteriores, cuya principal estrategia es el CHANTAJE EMOCIONAL, que utiliza para que los demás le quieran, que, como vemos, es el leit motiv en los tres tipos, aunque cada uno lo busca de una forma distinta. “Hace” sentirse culpables a los demás mediante indirectas o alusiones interpersonales o realizando comparaciones descalificadoras con otras personas. Se pone de víctima y a la hora de afrontar un tema conflictivo y utiliza la evitación, esperando que sea otro el que se “enfrente” y luego lo utiliza como medio para que se sienta culpable por lo que haya decidido hacer o decir para solucionar lo que el pasivo-agresivo pretendía.
 
El pasivo-agresivo busca que otros le sirvan sin exponerse directamente a pedirlo, lo que le deja públicamente “inocente” y “culpabilizador” de los “errores” del otro, al que, básicamente, manipula sin que el otro sea consciente (generalmente sumiso, pero también manipulador). Es el mismo propósito del agresivo, pero sin que sea obvio para quien no lo observa, pues además, se disfraza de un aspecto de fragilidad que utiliza para fomentar que los demás sigan haciendo lo que el pasivo-agresivo busca (conspira para que los demás le sirvan y nadie vea que es esta persona quien maneja los “hilos”).
 
Tiene baja autoestima e ideas de marcado contenido agresivo que no se atreve a expresar verbalmente, pero sus gestos pueden fácilmente delatarle en una observación más detallada (lenguaje no verbal agresivo). Realiza siempre interpretaciones negativas sobre el comportamiento del otro, autovictimización y presenta deshonestidad emocional y sensación de impotencia y frustración.
 
Como vemos, LOS TRES SUBTIPOS ANTERIORES: a) SON VULNERABLES a su manera, b) BUSCAN EL AFECTO de los demás a su manera y c) buscan LOGRAR SUS OBJETIVOS a su manera.
 
En los tres modos de falta de asertividad vistos ALGUIEN SUFRE, o bien ellos (sumiso), o bien u otros (agresivo y pasivo-agresivo). Pero en los tres la persona ESTÁ SUFRIENDO, pues no está en paz consigo mismos, y les supone un desgaste emocional y físico que muchas veces se somatiza en su cuerpo y condiciona sus relaciones personales, familiares, laborales y sociales. Lo condiciona TODO.
 
D) La persona asertiva:
Es aquella que CONOCE sus propios derechos y LOS DEFIENDE RESPETANDO a los demás, es decir, “llega a un acuerdo” consigo mismo y con los demás, donde nadie ha de quedar encima ni debajo; propone y se autopropone diferentes formas de expresión donde todos quedan en un plano de igualdad.
 
Conoce y cree en unos derechos para sí y para los demás y presenta unas convicciones en su mayoría racionales. Esto quiere decir que, incluso aunque aparezca en su vida una persona sumisa de la que pueda ver que puede aprovecharse como ve que ocurre “en el entorno de esa persona”, NO LO HACE, porque CREE en los derechos asertivos de esa persona tanto como en los suyos, y lo ve como una oportunidad de DEFINIRSE y crear su mejor versión como persona, además de intentar ayudar, si es el caso, si así lo decide, siempre respetando que la otra persona pueda decidir no escuchar, no comprender o no estar de acuerdo. Puede ser asertivo en un medio donde no hay asertivos (=sumisos, manipuladores y pasivos-agresivos).
 
Posee una buena autoestima y no se siente inferior ni superior a los demás. Su habla es fluida y segura y muestra contacto ocular directo y una postura corporal relajada. Acepta sus errores y expresa tanto sentimientos positivos como negativos. Cuando no se siente respetada se expresa sin agresión y exige respetuosamente ser escuchada. Discrepa abiertamente y sabe pedir aclaraciones. Sabe decir “no”, manifiesta su propia postura ante un tema, expresa su razonamiento y a su vez expresa comprensión ante las demandas del otro.
 
Este tipo de conducta frenará o desarmará a la persona que le ataque, aclarará inequívocos y hará que los demás se sientan respetados y valorados, y no es infrecuente que con esa persona los sumisos, manipuladores o pasivo-agresivos se manifiesten más asertivamente, pues no se sienten vulnerables y además se sienten apreciados y respetados.
 
Puede relacionarse tan cómodamente con una persona asertiva, como con personas del tipo sumiso, agresivo o pasivo-agresivo, pues sabe quién quiere ser, cómo expresarse y no por ello permite con facilidad que otros le impongan un tipo no asertivo a su comunicación. De hecho, puede optar por manifestarse puntualmente como una persona sumisa, agresiva o pasivo-agresiva, si es su elección, pero nunca será predominante en su comportamiento, al no ser que cambie de tipo de asertividad. Esto generalmente puede ocurrir tras una crisis importante que de alguna manera afecte a su autoimagen, donde puede abrirse a manifestarse de forma habitual de otras maneras, pero siempre le quedará el recuerdo de cómo era ser asertivo, y le resultará más o menos fácil volver a expresar ese comportamiento cuando elija el momento adecuado o la razón de peso para abandonar el anterior por el que lo cambió.
 
COMUNICACIÓN NO VERBAL EN LA ASERTIVIDAD:
De gran importancia en la comunicación asertiva son los componentes no verbales, los cuales han de ser congruentes con el contenido verbal idealmente, aunque muchas veces no lo son. Así por ejemplo, podemos tener una forma de expresión verbal sumiso pero un lenguaje no verbal agresivo o viceversa. Este es un campo especialmente estudiado en la Programación NeuroLingüística (PNL), donde se trata de calibrar y separar ambos modos, para finalmente integrarlos en uno coherente.
 
a) La cantidad y el tipo de mirada comunican actitudes interpersonales. Un sujeto asertivo mira más mientras habla que uno poco asertivo. La mirada de un agresivo es inquisitiva y fija; y el sumiso puede evitar de forma habitual el contacto visual. El pasivo-agresivo puede utilizar ambas para chantajear, o manipular de forma no tan explícita como el agresivo.
 
b) La expresión facial muestra el estado emocional de la persona, pues es una forma de expresar cómo se siente por dentro. Indica actitudes hacia otras personas y nos proporciona información de si se está comprendiendo el mensaje, por ejemplo, o qué le parece lo que está intepretando, pues el mensaje se crea verdaderamente en quien lo escucha y no tiene por qué coincidir siempre con el que el emisor tenía pensado comunicarle. La persona asertiva adoptará una expresión facial que esté de acuerdo con el mensaje que quiere transmitir, tanto para comunicación positiva y agradable como para una comunicación de aspectos más negativos o desagradables, como por ejemplo cuando pretende evitar que alguien le humille o no le tenga en cuenta. El agresivo puede expresar frecuentemente tensión, rabia y dominación; el sumiso, pasividad, impotencia, tristeza, apatía; y el pasivo-agresivo jugará con ambos modos según sus intereses.
 
c) La postura corporal refleja, entre otras muchas cosas, las actitudes y conceptos que una persona tiene de sí misma y de su ánimo con respecto a los demás. Una postura cercana y erecta, mirando de frente a la otra persona nos mostrará una actitud asertiva, según los casos. En una persona sumisa es habitual el retraimiento, el querer volverse pequeña y transparente, lo que incluye los lugares que elige para sentarse o colocarse en una foto, o caminar por la calle. La persona agresiva demostrará en todo momento lo que dice querer y así su postura será tensa, enérgica sin evitar invadir el espacio del otro y dejar claro quien “manda” y domina.
 
d) En cuanto a los gestos con las manos o pies, nos sirven para amplificar y apoyar la actividad verbal, o bien para contradecir tratando de ocultar los verdaderos sentimientos. Los gestos asertivos son movimientos desinhibidos que sugieren franqueza, seguridad en uno mismo y espontaneidad por parte del que habla. Suelen moverse sin tensión pero sin flojera, a diferencia de los movimientos tensos y rígidos del agresivo o del movimiento flaccido y lento del tipo sumiso.
 
e) Los componentes paralingüísticos, es decir, el cómo se transmite el mensaje verbal, son también de gran importancia en una conversación asertiva. En el asertivo, el volumen estará en consonancia con el mensaje que se quiere transmitir. El tono será uniforme y bien modulado, sin intimidar a la otra persona, pero basándose en una seguridad. Estará presente la fluidez, y, siempre y cuando estén dentro de los límites normales. pueden estar presentes ciertas perturbaciones del habla. El mensaje asertivo debe poseer una claridad tal que el receptor pueda comprenderlos sin sobreeinterpretar o recurrir a otras señales alternativas, y su velocidad no debe ser ni muy lenta ni muy rápida.
 
En un sumiso el volumen, tono y fluidez estarán disminuidos, y en el agresivo aumentados. Se podrá entrecortar y renunciar a hacer valer lo que quiere decir si otro habla, en el sumiso; y elevar más el tono y el volumen, imponiendo su turno en el caso del agresivo.
 
En toda conversación otros tres elementos importantes: la duración, la retroalimentación y las preguntas. La duración del habla suele ser mayor en una persona asertiva, pues realmente desea expresar con franqueza lo que quiere decir; mientras en el sumiso es fácil que sea muy breve, por falta de expresión; y en el agresivo puede no alargarse pero sí intentar ser contundente, por exceso de celo en “tener razón” y que se cumplan sus deseos aparentes (recordemos que todos los tipos desean ser queridos y retroalimentan su propio círculo por perpetuar un estilo de comunicación que no les funciona para eso que buscan).
 
Una retroalimentación asertiva, consistirá en un intercambio mutuo de señales de atención y comprensión. En el sumiso puede no llegar a expresarlo, por miedo a las consecuencias. Y en el agresivo es fácil que intente imponerla desde el principio, sin permitir que otros expongan las suya, además de buscar culpas en lo que los demás expresen. Por último, las preguntas serán esenciales para mantener la conversación, obtener información y mostrar interés por lo que la otra persona está diciendo, lo que se hará de forma natural en el asertivo, se evitará en el sumiso y se impondrá en el agresivo, buscando culpabilizar a otros como metodo de dominación.
 
En la persona pasivo-agresivo es una mezcla de varios. Su objetivo, no siempre consciente, es imponer su criterio pero de una forma “más políticamente correcta”, es decir, sin utilizar la coerción, la agresividad aparente ni la violencia; manipulando y chantajeando. Así, podrá jugar a buscar que otros se sientan obligados a hacer sus deseos, mediante la culpa o la vergüenza, culpabilizarán a otros, pero de forma indirecta para no verse expuestos ellos mismos e incluso ir contra el que ha seguido su criterio, por haberlo expresado abiertamente. Son personas que pueden tener formas de expresión muy diferencial entre distintas circunstancias y lo utilizan para lograr en cada caso su objetivo. Por ello, pueden ser más agresivos ante un sumiso, especialmente en privado, pero muy sumisos ante un manipulador, especialmente en público. Normalmente evitan comunicarse con los asertivos, pues de ellos no pueden sacar nada, dado que no se dejan influenciar ni para ser chantajeados, ni para alinearse y aprovecharse de otro (normalmente sumiso, pero también manipulador). Suelen hablar mal de los asertivos, pues los perciben como si fueran un riesgo, como si les fueran a “descubrir” su sistema de influencia.
 
 
 
DERECHOS ASERTIVOS:
Son derechos no escritos que todos poseemos, que raramente se enuncian juntos, y en los que no somos educados habitualmente, y que, si los olvidamos o nadie nos los cuenta, puede verse afectada nuestra AUTOESTIMA y la forma en que nos comportamos con los demás y hacia nosotros mismos.
  1. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. Derecho a ser escuchado y tomado en serio.
  4. Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
  5. Derecho a decir “nosin sentir culpa.
  6. Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que mi interlocutor también tiene derecho a decir “no”.
  7. Derecho a cambiar.
  8. Derecho a cometer errores.
  9. Derecho a pedir información y ser informado.
  10. Derecho a obtener aquello por lo que pagué.
  11. Derecho a decidir no ser asertivo.
  12. Derecho a ser independiente.
  13. Derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, etc... mientras no se violen los derechos de las demás personas.
  14. Derecho a tener éxito.
  15. Derecho a gozar y disfrutar.
  16. Derecho a mi descanso, aislamiento, siendo asertivo.
  17. Derecho a superarme, aún superando a los demás.
En cualquier proceso de COACHING es frecuente tener que trabajar la asertividad, tanto por exceso como por defecto de defensa de los derechos asertivos propios. Si al leerlos, te has dado cuenta de que no te sientes asertiv@, que sientes que tus derechos son frecuentemente pisoteados o que quizás pones demasiada energía en su defensa, o bien crees necesitar utilizar el chantaje emocional para que otros consigan lo que tú mismo podrías lograr, quizás puedas mejorar trabajando tus derechos inalienables, tus derechos asertivos, esos derechos que TODOS tenemos por SER personas y sin nás condición que existir.
 

ALGUNOS EJERCICIOS DE AUTOAPLICACIÓN DE ASERTIVIDAD:
 
I. PROPUESTA 1: AUTOEVALUACIÓN EN LA APLICACIÓN DE LOS DERECHOS ASERTIVOS PROPIOS Y AJENOS.
Lo primero que puedes hacer es tomar la lista anterior y PUNTUARTE en cada uno de estos derechos en dos categorías:
  1. En qué grado SÍ tengo claro que es MI DERECHO asertivo y lo aplico de forma correcta (del 1 al 5, en cada uno de los derechos):
    • Por ejemplo, si me puntúo 5 en el nº 14, acepto, comprendo y aplico mi pleno derecho a tener éxito y no sentirme mal por ello, aún cuando alguien pueda decir que “debería sentirme en presencia de tantas personas que no lo tienen”.
    • Y si me puntúo un 2 en el nº 6, quizás me esté diciendo que no me permito pedir ayuda cuando la necesito, quizás porque crea que no me la merezco. 
  2. En qué grado SÍ tengo claro que es EL DERECHO asertivo DE LOS DEMÁS y lo aplico de forma correcta (del 1 al 5, en cada uno de los derechos):
    • Por ejemplo, en me puntúo 5 en el nº 14, estoy diciendo que comprendo, acepto y tengo claro en mi actuación, que los demás tienen pleno derecho a tener éxito y puedo alegrarme por ellos, aún cuando yo no lo tenga, y no intentar que se sientan mal en mi presencia porque yo no lo tenga, incluso en mi misma profesión siendo un compañero.
    • Y si me puntúo 2 en el nº 6, quizás esté diciendo que me parece muy mal cuando alguien me pide algo que cree necesitar algo que yo le pueda proporcionar o en lo que le pueda ayudar.
Una vez que tengas los 2 listados de puntuación puedes calcular tu media (del 1 al 5) y valorar si consideras que tienes una asertividad adecuada o si necesitas ayuda.
 
Date cuenta de que en el listado de derechos asertivos propios, si te autoevalúas bajo, indicará que consideras que no aplicas ni defiendes tus derechos asertivos de forma correcta según tu propio criterio (sumiso o pasivo); y si te ocurre en la lista de los derechos asertivos de los demás, que puntúes bajo esta aplicación, estarías reconociendo que consideras que los demás no tienen tantos derechos como los que defiendes en ti.
 
II. PROPUESTA 2: TUS DERECHOS Y SENTIMIENTOS EN CIRCUNSTANCIAS REALES DE VIDA
Si lo deseas, tómate un tiempo para reflexionar sobre aquellas situaciones de tu vida y/o sobre aquellas personas que te provocan inseguridad y te hacen sentir “mal” o te generan introversión. Puedes hacer un pequeño listado.
 
Después, analiza la forma en la que respondes a cada una de estas personas y qué tipo de expresión asertiva utilizas. Puedes completar en cada situación 4 aspectos interesantes:
  1. qué tipo de lenguaje utilizas (comunicación verbal);
  2. qué tipo de expresión corporal, gestual y paraverbal utilizas (comunicación no verbal);
  3. qué tipo de pensamientos predominantes tienes (pensamientos, ideas y creencias recurrentes); y
  4. qué tipo de sentimientos predominantes sientes en esas circunstancias o con esas personas (emociones y sentimientos recurrentes y habituales).
 
A la luz de los datos, puedes valorar qué tipo de expresión predominante utilizas y TOMAR LA DECISIÓN DE MEJORARLA, en solitario o con un profesional.
 
III. PROPUESTA 3: REFLEXIÓN SOBRE LA ASERTIVIDAD DE TU ENTORNO.
Practica estos mismos ejercicios en tu entorno. Plantéate hasta qué punto esa forma de expresión es predominante en las personas con las que te relacionas. Así, puede ser fácil que una persona sumisa se vea frecuentemente en entornos de agresivos, o agresivos en entornos de sumisos, o que el pasivo-agresivo tenga muy claro que a él no lo manipula nadie y evita cometer errores.
 
La práctica habitual de OBSERVACIÓN de las formas de expresión de las personas de nuestro entorno puede darnos muy buenas pistas de en qué medios nos “movemos” y servirnos de pista para conocernos mejor, y con ello lograr nuestro objetivo de ser más fieles a nosotros mismos, sentirnos mejor valorados por nosotros y por los demás, y que ello se traduzca en mejores maneras de expresión e interacción colectiva y sentirnos valorados, respetados y queridos tanto por nosotros como por un medio en el que todo el mundo se siente libre de expresarse como realmente es y cuidando tanto a los demás como a sí mismo.

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Autores:
  1. Vanesa Sanmartín Álvarez:
    • ​​Fisioterapeuta.
    • Instructora de  Pilates y Yoga.
    • Terapeuta de Reiki y Flores de Bach.
    • Poetisa.
  2. Dr. David Calvo Temprano (Director y formador EEL Asturias; Coach de Salud certificado por AICM).

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