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MEMORIA I: INTRODUCCIÓN Y PROCESO MNÉSICO BÁSICO
Un proceso dinámico lleno de oportunidades de recordar AHORA una mejor vida pasada.

Fecha: 07/02/2021

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LA MEMORIA NOS AYUDA A VIVIR MEJOR Y ADAPTARNOS AL ENTORNO:
La memoria es la capacidad que todos tenemos de recordar información relevante para nuestra vida (eventos, hechos, fechas, sentimientos, decisiones) y representa una función cognitiva de elevada complejidad en la que están involucradas numerosas estructuras neuroanatómicas y en la que participan de forma coordinada otras funciones cerebrales superiores como el aprendizaje, la atención, la comprensión y el lenguaje.

¿Te imaginas que al levantarte cada mañana tuvieras que volver a aprender a vestirte, a prepararte el desayuno, a recordar en qué y cómo trabajas, a saber cómo te llamas? Pues todo esto nos lo facilita la memoria: nos ayuda a vivir mejor y adaptarnos al entorno gracias a lo que ya aprendimos hasta ese momento, en un proceso increíblemente dinámico como veremos a continuación.

Así, la memoria nos permite conectar experiencias, recordar aprendizajes y mejorar nuestra forma de vivir, además de construir nuestra historia y recordar así quiénes somos (o al menos la historia que nos recordamos cada día sobre lo que creemos ser).

El estudio de la memoria cada vez adquiere más interés en el campo de la medicina y la neurociencia debido a la elevada prevalencia de enfermedades que se relacionan con algún tipo de deterioro cognitivo. Comprender cuáles son los mecanismos moleculares de la memoria y las redes neuronales involucradas son algunas de las cuestiones centrales a la hora de entender la fisiopatología de numerosas enfermedades (=forma de desarrollarse la enfermedad y presentar los síntomas) y, por lo tanto, pueden ser el sustrato que permita desarrollar un nuevo arsenal terapéutico.
 

LECCIONES GRACIAS AL PACIENTE HM: DIFERENTES MEMORIAS, DIFERENTES ESTRUCTURAS.
Han sido muchos los autores que han intentado analizar y entender cómo funciona el proceso de la memoria. Para ello, el seguimiento de pacientes con distintas alteraciones mnésicas ha sido una pieza clave para el desarrollo de las distintas teorías anatómicas y funcionales de  la memoria.

Muestra de ello es el caso del paciente conocido como HM (=Henry Gustav Molaison, 1926-2008), probablemente uno de los más conocidos dentro del campo de la neurociencia, y sin duda el más famoso del siglo XX (al igual que Phineas Gage lo es en el siglo XIX). Por razones éticas, el nombre completo de HM no pudo conocerse hasta su defunción, en 2008, y por ello acabó siendo mundialmente conocido como “paciente HM” en el ámbito de la neurociencia.

HM fue un paciente al que se le practicó una extirpación quirúrgica cerebral en el contexto de una epilepsia multirresistente a tratamientos farmacológicos (nada funcionaba ya), donde se le extrajeron las regiones mediales de los dos lóbulos temporales, incluyendo los 2/3 anteriores del hipocampo, la amígdala y el giro parahipocampal de forma bilateral. Tras la intervención quirúrgica, HM mejoró de su epilepsia (únicamente 1-2 crisis al año) pero se evidenciaron unas consecuencias para su memoria que repercutieron severamente en su vida. De hecho, el mismo neurocirujano que lo operó, no recomendaba su propia cirugía, debido a estos “efectos secundarios” (iatrogenia quirúrgica).

En primer lugar, se pudo observar que, aunque HM presentaba alteraciones mnésicas, en concreto una amnesia anterógrada o incapacidad de fijar y crear nuevos recuerdos y por tanto aprendizajes a partir de la cirugía, el resto de sus funciones cognitivas e intelectuales estaban intactas. Podía razonar, comprender, argumentar igual que antes; pero sus médicos tenían que presentarse todos los días, pues no era capaz de recordarles al día siguiente. Se calculó que su memoria tan solo duraba 20 segundos (“Henry 20 segundos”), muy similar al personaje de la película “50 primeras citas” que puede poner en contexto lúcido la trascendencia de no tener memoria más allá de unos segundos (como Dory en “Buscando a Nemo”).

 Por otro lado, también se observó que HM, aunque no podía ciertamente recordar nada de forma explícita (=memoria declarativa), sí era capaz  de desarrollar nuevas habilidades motoras (=memoria implícita), así como de recordar acontecimientos muy lejanos a su intervención (dado que su memoria retrógrada estaba intacta, salvo los últimos momentos más próximos a la cirugía). Es decir, no podía crear nuevos recuerdos ni aprendizajes a partir de la cirugía de forma explícita (memoria explícita y anterógrada), pero sí podría recordar todo lo anterior (no tenía amnesia retrógrada), sí podía aprender de forma implícita, a través del cuerpo (memoria implícita), y sí podía utilizar el resto de sus funciones cognitivas cerebrales (razonar, pensar, comprender, etc), ya que dependían de estructuras anatómicas alejadas de la cirugía practicada en HM.

Su caso puso de manifiesto tanto la relevancia del lóbulo temporal en el proceso de la memoria (en concreto el hipocampo), como la existencia de diferentes tipos de memoria que además se tenían que alojar en diferentes regiones anatómicas, pues en HM unas estaban alteradas y otras no, como veremos a la hora de clasificar la memoria.
 

EL PROCESO MNÉSICO BÁSICO”: CODIFICAR, ALMACENAR, CONSOLIDAR, RECUPERAR y RE-CONSOLIDAR.
La memoria es un proceso altamente dinámico, tanto en su almacenamiento como en su recuperación, en el que se distinguen varias fases: codificación, almacenamiento, consolidación, recuperación y reconsolidación.

1. CODIFICACIÓN: POR MODALIDAD SENSORIAL Y POR RELEVANCIA EMOCIONAL.
En primer lugar se produce la codificación, fase durante la cual la información visual, acústica, táctil, semántica, o de cualquier modalidad, se adquiere a través de las vías sensoriales (los sentidos que reciben la información del exterior o exterocepción, incluyendo el cómo se encuentra nuestro cuerpo o interocepción, como por ejemplo la posición de nuestro cuerpo o propiocepción).

En esta fase tan precoz nuestro cerebro pretende categorizar la información para poder empaquetarla y gestionarla mejor. Inicialmente, por modalidad del tipo de información (por ejemplo, lo visual separado de lo auditivo), y luego integrando por significados (por ejemplo, asignar la forma de un perro, con el sonido su ladrido y el tacto de su pelo). Esto lo realizan las áreas corticales sensoriales primarias y secundarias, produciéndose en estas últimas la integración multimodal de varios tipos de información, responsables de la memoria sensorial o inmediata como veremos.

Es importante tener en cuenta que esta fase está condicionada por los sesgos perceptivos, las características intrínsecas del estímulo sensorial o condiciones propias del individuo, como la motivación o la atención. Es decir, para empezar no todo lo vemos y oímos es seleccionado entre toda la información, solo la más relevante según nuestra forma particular de ver la vida y experiencias previas (=nuestro mapa del mundo). Por ejemplo, no será de igual valor la combinación de colores de la ropa que alguien lleve para un diseñador de moda que para un informático, independientemente de que ambos puedan valorarla y prejuzgarla.

Además de esta codificación por modalidad, se produce otra fundamental: la asignación de un valor emocional a ese futuro recuerdo. No será lo mismo recordar un cumpleaños donde me regalan una novela que no me gustó a otro donde me regalan un libro que me cambió la vida. De esta forma, sólo lo realmente trascendente para nosotros será recordado, y esta carga emocional es atribuida por las amígdalas cerebrales (localizadas en la región medial de los lóbulos temporales), en coordinación con el cercano hipocampo.

2. ALMACENAMIENTO: SELECCIONADO Y CATEGORIZADO POR EL HIPOCAMPO.
Seguidamente tiene lugar la fase del almacenamiento, en la cual la información relevante y ya codificada se integra en las distintas redes neuronales durante un periodo de tiempo más o menos largo. Aquí se diferencian la memoria a corto y a largo plazo, entre otras, ubicándose en sitios diferentes.
La estructura responsable de este almacenamiento es el hipocampo (estructura alargada también en la región medial de los lóbulos temporales, a ambos lados), en íntima relación anatómico-funcional con la amígdala, tanto para el almacenamiento y atribución emocional, como para fijar el condicionamiento clásico (de Pavlov).

Además, es el propio hipocampo el que atribuye la información del contexto a los recuerdos, siendo relevante para poner en valor esta información almacenada, y dar el toque de atención a la consciencia (a nivel prefrontal) cuando sea necesario.

3. CONSOLIDACIÓN: YA FIJADA EN ÁREAS MÁS CORTICALES.
Después de almacenar se considera que la información es consolidada cuando se ha procesado y categorizado y puede reservarse de forma ordenada en “otro sitio”. Hoy en día se acepta que, más allá del hipocampo, están implicadas las áreas parahipocampales (corteza entorrinal, perirrinal y giro parahipocampal), además de áreas de asociación sensorial multimodal, como la región parietal inferior, temporal posterior y occipital. La corteza entorrinal está especialmente relacionada con la enfermedad de Alzheimer, por deteriorarse especialmente la memoria episódica o autobiográfica, como veremos.

La base molecular y celular de esta consolidación mnésica se vincula con la síntesis de proteínas, dado que cuando a unas ratas de laboratorio se administran fármacos que inhiben esa síntesis de proteínas en un periodo muy corto tras un aprendizaje (<4 h), la rata no es capaz de recordar el aprendizaje. Pero si pasa ese periodo (>4 h), el aprendizaje se ha integrado, y el fármaco ya no impide que se produzca esta consolidación de la memoria.

De forma genérica podemos asumir que consolidar la memoria supone el paso de la memoria a corto plazo a memoria permanente o a largo plazo.

4. RECUPERACIÓN: TRAER LA INFORMACIÓN A NUESTRA CONSCIENCIA (PREFRONTAL).
Al traer a nuestra atención consciente un recuerdo pasado al lóbulo prefrontal (área dorsolateral donde reside la memoria de trabajo y gestión multitarea de nuestro día a día), tiene lugar su recuperación, fase en la que es posible evocar la información almacenada previamente, y en la que también participa el hipocampo, atribuyéndole el contexto a esta información que se requiere desde la corteza.

La información podrá ser combinada con la que la atención esté manejando en ese momento, en la memoria de trabajo, y por ello, se podrá crear nuevos recuerdos y conocimientos por integración de lo viejo con lo nuevo.

5. RECONSOLIDACIÓN: MOMENTO DE CAMBIARLA (SE GENERAN NUEVOS RECUERDOS).
Algo realmente importante en este proceso y que se conoce científicamente desde hace poco es que la información recuperada se hace lábil y luego es necesario volver a consolidarla de nuevo (re-consolidación) para su nuevo almacenaje. Esto significa que una vez que es “recordada esa información puede ser cambiada, mejorada, matizada, y, por lo tanto, un recuerdo que haya sido traumático se puede convertir en una información que no nos gustó pero podemos comprender mejor, y que la podemos recordar en paz, perdonando nuestro pasado.

El Dr. Karin Nader confirmó en sus recientes experimentos que siempre que traemos a nuestra atención un recuerdo lo estamos modificando al reconsolidarlo (=volver a guardarlo), y por lo tanto estamos CREANDO CONSTANTEMENTE NUESTRO PASADO, cada vez que aprovechamos el momento de traerlo a nuestro presente. Siempre recordamos el recuerdo de un recuerdo, al traerlo a nuestra mente. En nuestra mano está hacer un uso emocionalmente inteligente de ello.

Se imagina que Velázquez hubiera dedicado todo su talento creador en copiar cuadros de otros pintores, sin desplegar todo su potencial, ¿sin crear nada nuevo y genuino suyo? Pues es lo que hacemos cada vez que no aprovechamos la oportunidad de traer de nuevo un recuerdo traumático, cuando no intentamos ver qué mejor interpretación de lo que nosotros u otros han hecho, y poder así vivir con ese pasado mejor.

NEUROPLASTICIDAD: NUEVAS NEURONAS (NEUROGÉNESIS) Y NUEVAS CONEXIONES (DENDRITOGÉNESIS)
La memoria, y la función neuronal en general, deben ser entendidas como un proceso dinámico, pudiendo ser moduladas por una amplia variedad de estímulos.  De esta manera, el daño neuronal, el estrés o los propios hábitos del sujeto, pueden actuar como mediadores en el proceso mnésico, siendo capaces de generar cambios morfológicos o electroquímicos a nivel celular.

Esta capacidad de respuesta y adaptación frente a los cambios del medio se engloban dentro del concepto de NEUROPLASTICIDAD o plasticidad neuronal (=capacidad de cambiar, adaptarse, amoldarse al entorno). El hipocampo, el cerebelo, el hipotálamo y las áreas corticales son algunas de las localizaciones donde el fenómeno de la neuroplasticidad ha podido ser verificada.

Algunos de los mecanismos descritos dentro de la neuroplasticidad incluyen los cambios morfológicos, como la dendritogénesis (=creación de nuevas dendritas, con las que las neuronas se interconectan), o los cambios electroquímicos, como la modulación de la potencia sináptica o la génesis de nuevas conexiones sinápticas.

Sin embargo, el mecanismo de mayor relevancia dentro de la plasticidad neuronal es, sin duda, la neurogénesis, descrita como la capacidad de generar nuevas neuronas adultas capaces de integrarse posteriormente en el tejido nervioso, y con nuevos aprendizajes con los que contar.

La neurogénesis tiene lugar en dos zonas: el área subventricular de los ventrículos laterales, en relación con la regeneración del bulbo olfatorio (encima de las fosas nasales), y en la capa subgranular del giro dentado hipocampo (región medial del lóbulo temporal). Asimismo, existen estudios que apoyan la existencia de otras localizaciones con actividad neurogénica, como la zona periventricular del III y IV ventrículo (en la línea media del encéfalo), así como numerosas zonas neurogénicas reactivas a la pérdida o daño celular.

QUÉ RARO: EL EJERCICIO ES BUENO Y EL ESTRÉS ES MALO.
Una de las principales características de la neurogénesis es la sensibilidad que presenta frente a una amplia variedad de estímulos, siendo el ejercicio físico y sus repercusiones funcionales a nivel neuronal uno de los ejemplos más estudiados y conocidos. De esta manera, la práctica de ejercicio físico se relaciona con un mejor rendimiento cognitivo, concretamente en relación con las funciones dependientes del hipocampo, y con una mejor respuesta al estrés y la ansiedad (menor estrés y menos ansiedad si hay ejercicio).

Entre las distintas funciones mediadas por el ejercicio físico sobre la neurogénesis destaca la estimulación sobre la proliferación de las células progenitoras, la diferenciación celular de las nuevas células, la inducción cambios morfológicos, así como la formación de nuevas sinapsis.

Son muchos los genes y factores de crecimiento involucrados en la neuroplasticidad e inducida por el ejercicio físico, sin embargo, se considera que el factor IGF-1 es la molécula clave a la hora de entender este proceso. Este factor ha demostrado tener una doble función: por un lado, participa en la regulación energética del organismo y, por otro, ha demostrado tener una función neuroprotectora, al participar en la regulación de la neurogénesis. De esta manera, el factor IGF-1 es capaz de modular la fortaleza sináptica y la actividad de los circuitos neuronales, así como la plasticidad sináptica y el reemplazo celular. Por ello, los estudios en modelos animales en los que se bloqueó la señal IGF-1 demostraron una disminución de la capacidad cognitiva, memoria y aprendizaje, así como una respuesta patológica frente al estrés.

Así como el ejercicio físico ha demostrado tener un papel positivo sobre la neurogénesis, el estrés ha demostrado tener un papel perjudicial sobre la misma.

LA NEUROLOGÍA Y LA PNL DICEN LO MISMO: CATEGORIZAMOS LA REALIDAD DE FORMA SUBJETIVA.
En Programación NeuroLingüística (PNL) se considera que toda la información la categorizamos por lo que llamamos diferentes modalidades, que corresponden con los tres sentidos más desarrollados para el día a día, generalmente: información visual, auditiva y táctil. Y con esa información categorizada por estas modalidades, además de sus correspondientes submodalidades (como brillo o color en la visual; volumen y timbre en la auditiva; y temperatura y suavidad en la táctil), conformamos NUESTRO MAPA, pretendiendo este mapa ser únicamente una representación de lo que llamamos realidad, pues nadie puede percibir toda la realidad de forma completa, sino que siempre percibimos una parte, y en algún grado distorsionada, de la realidad.

Como vemos, es absolutamente coincidente con lo que acabamos de explicar científicamente, eso sí, en PNL, tenemos claro que NO PERCIBIMOS LA REALIDAD como es, sino que sólo pretendemos aproximarnos por medio de nuestro mapa, lo que nos acerca a poder cambiarlo y a comprender mejor que el otro puede tener un mapa distinto.

Todo momento en nuestra vida es creador, tanto a la hora de elegir qué nos importa (a través de nuestras emociones), como qué recordar, siguiendo por qué tipo de recuerdo recuperar a voluntad y así revivirlo y, tal y como hemos visto, CÓMO RECORDAR NUESTRO PASADO, pudiendo matizarlo y mejorarlo, siempre ajustándonos a la verdad de lo que creemos real, para poder vivir la experiencia de la vida de forma más plena, más alegre, más constructiva y perfectamente en PAZ. Eso os deseamos a todos.
 
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Autores:
  1. Dra. Lucía Pérez Suárez (Médico Residente de Psiquiatría en Hospital Universitario Central de Asturias).
  2. Dr. David Calvo Temprano (Director EEL Asturias, Health Coach & Pratitioner PNL, Radiólogo HUCA).

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