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Qué es el COACHING

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MINDFULNESS: VIVIR LA PANDEMIA SIENDO CONSCIENTE.
Porque también puedo ser consciente de lo que sigue habiendo POSITIVO en mi VIDA.

Fecha: 08/02/2021

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SUFRIR CON LA PANDEMIA, COMPRENSIBLE; ACEPTAR LA REALIDAD, UN RETO:
Ante la situación que en el mundo entero estamos viviendo en relación con la pandemia Covid-19 es interesante reflexionar en qué pensamos, cómo nos sentimos y cómo actuamos. Descubrir el lado bueno de las cosas, de las vivencias y de nosotros mismos cuesta más que mezclarnos con el dolor y regodearnos en el sufrimiento. Aceptar la realidad se vuelve un reto.

Está justificado que suframos, es comprensible que lloremos, que el miedo nos apriete, que nos venza la apatía y la desidia, y por tanto que dejemos de fluir e incluso de movernos. En estos tiempos de pandemia parece que está mal visto sonreír, vivir con alegría y dirigirnos a nuestro entorno con positividad, porque “con la que está cayendo…” como seguro que hemos oído en más de una ocasión.

Cualquier acto cotidiano aderezado con plena conciencia nos facilita un estado más amable y cálido, porque no pensamos en nada más, porque no estamos en otras cosas. Sin embargo, en muchas ocasiones tenemos una costumbre (mala costumbre) que nos desvía del logro de vivir en el hoy con atención plena, ya que ocupamos la mente en exceso y recurrimos a hechos pasados en los que ya no podemos intervenir (rumiando lo que ya pasó) o en los futuros que aún no han sucedido, juzgando de antemano cómo van a ser, y cargándonos de ansiedad en algunas ocasiones por lo que no sabemos si ocurrirá.

Hemos pasado por confinamiento domiciliario. Llevamos meses de distanciamiento social. Con los nuestros no podemos ni abrazarnos, ni besarnos -salvo los estrictamente convivientes-, pero y ¿cuánto estamos aprendiendo? ¿Hemos aprendido a vivir CON ELLO, y dejar de enfrentarnos, de luchar CONTRA esta realidad que estamos viviendo?
 

HEMOS APRENDIDO A VIVIRLO EN EL PRESENTE CON RESILIENCIA:
Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
Soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie”

(EL DUO DINÁMICO. AUTOR: Carlos Toro Montoro)

Recientemente, la canción “Resistiré” se ha convertido en un himno de fuerza, unión y esperanza. Y aunque se proyecta al futuro en su letra podríamos trasladar este sentir al ahora. Y vivirlo desde la resiliencia, más que desde la resistencia.
*Cuando sienta miedo del silencio= cuando sientes miedo del silencio.
*Cuando cueste mantenerme en pie= cuando cuesta mantenernos en…
*Cuando se rebelen los recuerdos= cuando recordamos ahora.
*Y me pongan contra la pared= estoy contra la pared.
  • Hemos aprendido cuánto valoramos y echamos de menos lo cotidiano.
  • Hemos aprendido a ser mejores compañer@s, a tener más paciencia con las tecnologías y a aportar creatividad a nuestras conversaciones o exposiciones en plataformas a través de internet.
  • Nos hemos puesto en forma en casa y estamos paseando por las calles de nuestro barrio como algo novedoso.
  • Hemos aprendido a llorar para desahogarnos y a escuchar a los demás cuando lloran.
  • Valoramos disfrutar de sentarnos en un espacio abierto y compartir unas viandas con amig@s, cuando se puede y cumpliendo las normas.
 
Aún así seguimos dudando de que lo importante es vivir el hoy porque una vez que se vuelve norma lo olvidamos, parece que se apaga la llama y dejamos de estar en el presente. La preocupación nos paraliza y nos saca del presente, del ahora, de vivir en lo que estamos realmente de forma intensa y vívida. Ejemplos sociales lastimosos: “mejor ponerse en lo peor” “cuenta con un no por si acaso” porque “¡¿cómo no nos vamos a preocupar?!”.
 
¿Es esto lo que queremos compartir juntos? ¿Deseamos retroalimentarnos en la negatividad ¿Nos ayuda a llevarlo mejor? ¿Somos así más felices o resilientes?
 
DEFINICIÓN DE PRE-OCUPACIÓN: SUFRIR EN EL ANTES, Y OLVIDARNOS DEL AHORA.
Es un estado de desasosiego, de inquietud, que dificulta el equilibrio y el bienestar emocional; es decir, preocupados no podemos vivir bien, no podemos ser felices.
 
Si nos preocupamos, parece que no podemos parar de echar leña al fuego alimentando así la ansiedad y la inmovilidad. Da la sensación de que es lo que necesitamos y nos va a ayudar a resolver problemas, incluso los que no existen. Recordemos que preocuparnos por problemas futuros siempre es pre-ocuparse por algo que ahora mismo no existe, dilapidando la energía para invertirla en manejar mejor lo que sí está ahora ocurriendo.
 
Físicamente nuestro cuerpo percibe el impacto de la tensión y cambia el ritmo cardiaco, la presión arterial, la respiración; nos cansamos más y dormimos peor. Se producen una liberación de sustancias que minan nuestras energías y nos agotan: el cortisol y la adrenalina no están pensadas para estar elevadas durante mucho tiempo, solo en momentos puntuales de necesidad. Pero si estamos preocupados, estresados, mucho tiempo, esos niveles de hormonas del estrés y la ansiedad, carcomerán nuestra energía vital.
 
EN QUÉ “ZONA” VIVES, ¿PASIVO EN PREOCUPACIÓN O ACTIVO EN INFLUENCIA?:
Si estamos en esta Zona de preocupación el movimiento no fluye porque la atención se desvía hacia ese estado de mal-estar que describe la definición. Actuamos de manera reactiva, pasiva, limitante. Es como si una bailarina estuviera mirando a los focos por si se caen en plena función, en vez de bailar la coreografía que tanto ha ensayado y disfrutar con ello y conseguir que lo disfrute el público.
 
Vivir sin preocupaciones sería estupendo -nos decimos- pero de momento no lo conseguimos. Recreamos una y otra vez hechos pasados que nos causaron daño. O revisamos la actualidad una y otra vez porque nos generan incertidumbre, y parece que no sabemos vivir siendo conscientes de esa duda permanente que nos puede afectar en nuestra vida. Por ejemplo, escuchar reiteradas veces al día las noticias para seguir el estado de alarma con la pandemia por Covid, los números de muertos, afectados, encamados, número de camas libres de UVI, provincias confinadas, evolución en gráficas…
 
Sin embargo, si redujésemos el impacto negativo al mínimo posible, nuestra parte emocional estaría más saludable. Sentimos según nuestra mente nos diga lo que estamos viviendo. Y si vemos muchas noticias negativas, la información mental que se genera es de una realidad triste, temorosa, amenazante.
 
Así es como vivimos esas emociones basadas en el miedo, la angustia, el abatimiento, la frustración. Alimentemos otras informaciones, al menos tan veraces como las negativas. Porque también hay personas que se están casando, enamorados que se besan, familias que sonríen, proyectos laborales que se logran, estudiantes que aprenden y personas que superan sus miedos y retos vitales.
 
¿Qué podemos hacer para no quedarnos en el miedo? Actuar con todas las herramientas que tengamos para ACEPTAR lo que no nos gusta pero no podemos deshacernos de ello, y cambiar lo que podamos, poniendo nuestra fuerza y energía, haciendo hincapié en lo que sí nos gusta de nuestra vida, evitando así sufrir por rechazar la realidad, incluso aceptando el dolor.
 
Si decidimos este camino entramos en la Zona de Influencia, zona de acción, zona proactiva que actuará a favor de nuestro bienestar. Movilizaremos nuestras energías, nuestros recursos, nuestro potencial, en todo aquello que sí está bajo nuestra mano, en la que sí podemos influir, donde sí podemos mejorar las cosas.
 
 
TU DECISIÓN LO CAMBIA TODO: HAZTE PROACTIVO PARA LO QUE TE GUSTA DE TU VIDA.
Tal y como vemos en este gráfico:
·      Cuanto más logramos aumentar nuestra zona de influencia, más proactiva es nuestra vida, porque estamos atentos y conscientes a cualquier cosa que podemos hacer para influir en obtener mejores resultados.
·      Pero nuestra vida se vuelve pesada, reactiva y descontrolada, cuando dejamos que las oportunidades que sí aparecen en nuestra vida se vayan de largo, dejando que la preocupación por vivir lo cope todo en nuestra existencia diaria.
 
Cuando las preocupaciones ocupan demasiado espacio y tiempo en nuestra mente y en nuestra vida podemos enfermar emocional y físicamente. Y buscar soluciones saludables nos va a servir para avanzar: hacer ejercicio aeróbico, caminar, bailar, conversar, leer, pintar. Son algunas de las actividades que hechas “hábito” nos ayudarán mucho a mejorar.

Cuando nuestro cuerpo físico se mueve, nuestra mente se despeja. Danzar, bailar son disciplinas que influyen positivamente en las personas que las practican.

Nos ayuda a conectar con nuestro cuerpo, se activa la circulación sanguínea, libera tensiones, ayuda a abrir otros canales de comunicación, mejora el tono muscular, mejora nuestro estado emocional porque se liberan las llamadas hormonas de la felicidad (las endorfinas); pero, sobre todo, nos hace vivir el momento de forma activa y consciente.

Pero si algo nos hará galopar en vez de ir al trote es la Atención Plena o Mindfulness.
 

ATENCIÓN PLENA o MINDFULNESS: PLENA ATENCIÓN CONSCIENTE Y CURIOSA AL AHORA.
Para el Dr. Jon Kabat-Zinn, uno de los grandes divulgadores de la cultura del Mindfulness en Occidente, la Atención Plena o Mindfulness significa “prestar atención de forma intencionada al momento presente, atendiendo a la realidad cambiante en cada momento, sin juzgarla, y con una actitud curiosa y amable hacia nuestra experiencia”. Es decir, es OCUPARSE de estar en lo que estás y no en ninguna otra cosa. Hacer lo que haces y aceptar no hacer lo que no estás haciendo. Y es vivirlo todo de forma consciente y atenta justo en este momento, sin distraerte con cosas del pasado -que ya se fueron- ni futurasque aún no están.

La mente nos secuestra emocionalmente con frecuencia. Nos descubrimos dentro de un círculo repetitivo y compulsivo de pensamientos que no hemos elegido para ese momento y sus correspondientes emociones reactivas, que reproduce una y otra vez lo mismo ocasionando un ruido mental cansino y demoledor. Nuestra mente nos agota, necesitamos calmar la mente parlanchina.

Con técnicas como la meditación conseguimos un estado de serenidad, ya que meditar favorece la toma de conciencia y estar más presentes. Supone en todo caso hacernos observadores de lo que nos ocurre, incluyendo esos pensamientos que no hemos elegido, pero sí sufrimos por tenerlos.  
Jon Kabat-Zinn nos dice que: “La atención plena es el núcleo o punto de unión de las diferentes prácticas meditativas. Existen muchas corrientes y filosofías basadas en la meditación, así como muchas técnicas para practicarla, pero todas tienen en común esa atención plena, que se entiende en un sentido amplio como conciencia pura. La atención plena ayuda a ver las cosas más como son y no tanto como creemos que son o como nos gustaría o temeríamos que fueran. Esto resulta muy liberador y reduce el sufrimiento, porque gran parte de nuestro sufrimiento viene de no conseguir que las cosas sean como queremos o de obtener cosas que creemos no desear. Estamos constantemente luchando contra la vida, ansiando ser felices a base de esperar que el universo nos dé lo que queremos”.

Vivimos de manera tensa muchas veces, con agobios provocados entre otras situaciones por hacer varias cosas al mismo tiempo en vez de dedicarnos solo a una: conducir y hablar por el móvil mientras decidimos que vamos a comprar para cenar, conversar con alguien mientras contestamos whatapps mientras pensamos en lo que nos hizo y lo mal que lo pasamos, etc. Esta “súper”-actividad nos impide reducir la ansiedad y el estrés y alcanzar una equilibrada forma de vida

Se ha demostrado científicamente que las prácticas de atención plena reducen significativamente el estrés, nos ayuda a ajustarnos mejor a nuestro ritmo de vida y nos facilita vivir una vida más intensa y feliz. Hacer una cosa de cada vez es una acción poderosa que nos ayudará a romper resistencias a vivir el presente e iremos soltando la tendencia a escapar de ahora.

Es nuestra elección qué hacer, aprender a vivir mejor y aprovechar los recursos que otros nos ofrecen. ¿Qué haremos hoy?
                
“Solo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y el otro se llama mañana. Hoy es el único día para amar, creer, hacer y principalmente vivir”.
Dalai Lama.



 
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Autores:
1.Elena Reales Reales:
  • Coach en formación por EEL Asturias.
  • Ciencias de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid.
  • Ballet en la Real Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Madrid.
  • Medios de comunicación como colaboradora y presentadora en  la Televisión Local de  Gijón, en Oviedo Televisión y a partir de 2006 en TPA –Televisión del Principado de Asturias- donde conduce y  presenta diferentes espacios.
  • Actualmente en “Asturianos por el mundo” (TPA).
2.Dr. David Calvo Temprano (Director EEL Asturias, Coach de Salud & Practitioner PNL, Radiólogo HUCA y Profesor UniOvi).

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