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LA MEDITACIÓN TONGLEN III: SU PRÁCTICA
Tonglen significa Dar y Recibir: recibir el sufrimiento para dar amor y compasión.

Fecha: 06/11/2020

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CONCIENCIA EXPANDIDA, VIDA MÁS INTENSA, AYUDA A LOS DEMÁS SIN EXCEPCIÓN:
La práctica de la MEDITACIÓN TONG-LEN está basada en el conocimiento sobre cómo lo que somos es el resultado del movimiento de los elementos sutiles que nos forman. Tong-len tiene como uno de sus objetivos principales ayudarnos a activar y dinamizar los elementos sutiles positivos, o sea, aquellos con los que cuya presencia se garantiza una mente amplia, luminosa y conectada con la vida y el presente.
 
Cuando la mente se manifiesta desde esos principios todo lo que somos y formamos queda inseparablemente impregnado de ellos. Al alinearse mente, cuerpo y entorno, la presencia de calma, amor y luminosidad, facilitan la expansión de consciencia. Cuanta más consciencia irradia, mayores serán los niveles de sabiduría y gozo.
 
Dicen los maestros que a medida que vamos experienciando esos estados de consciencia, se van aclarando cuestiones personales profundas del tipo: sentido de la vida, papel en el mundo que vivimos, quién soy... Para la visión budista, la mayor misión vital que tenemos es precisamente: activar y expandir consciencia para que sea ella la que ilumine nuestra vida y así nos convirtamos en generadores de entornos luminosos para ayudar a todos los seres sintientes sin excepción.
 
 
SU LÓGICA Y EFICACIA PARA SENTIRNOS MEJOR: EXPANDO LO BUENO EN MÍ, SOSTENGO LO BUENO PARA MÍ.
Aún recuerdo las primeras veces que oí esta frase de “por el bien de todos los seres sintientes”. Debo confesar que no me generaba ningún tipo de conexión, más bien al contrario, me parecía una frase hecha, algo mojigata e imposible de asimilar. No entendía que se pudiera quererhacer feliz a todos los seres por igual”. Entendía que la propuesta no era natural ni normal (¿acaso se lo merecen todos?).
 
Todo cambió cuando entendí que ese esfuerzo era muy lógico y eficaz. Ciertos pensamientos, sensaciones y emociones favorecen el incremento y expansión de la luz de la consciencia; sin ellos estamos apagados, oscuros, sin ver con claridad cuales son los pasos que nos tocan seguir en la situación en la que nos encontramos.
 
Mantener a la mente en una actitud positiva no solo beneficia a los seres que nos rodean y con los que estamos conectados, sino que además es la mejor forma de acostumbrar la mente a que permanezca en el mejor estado para uno mismo.
 
PERO LA MENTE DEBE DESAPRENDER SU ADOCTRINAMIENTO:
El pequeño inconveniente con el que nos encontramos cada uno de nosotros es que la mente ya cuenta con toda una serie de conductas y reacciones bien ancladas y desarrolladas a base de aprendizajes y repeticiones.
 
Cambiar ciertas actitudes personales se convierte en una labor ardua y poco gratificante. Parece que tarde o temprano vuelven a surgir nuestra forma antigua de pensar, hablar o actuar sin que podamos evitarlo. Esfuerzos de largas temporadas controlando nuestro mundo interior para que no se manifieste se acaban de pronto ante una situación imprevista en la que no hemos sido capaces de gestionarnos, de estar presentes y mantenernos centrados.
 
La misión de cambiar conductas muy enraizadas en la mente debe ser desarrollada sin prisas y sin demasiadas expectativas. Cada vez que el sistema cuerpo-mente que formamos es controlado por un patrón de conducta, este se hace fuerte, se refuerza y consolida. Lo que te controla se hace fuerte.
 
Este es el motivo por el que es tan difícil cambiar esos hábitos. Durante mucho tiempo han sido los inquilinos de tu mundo interior, hasta el punto que se consideran los propietarios del espacio. Como han campado a sus anchas ahora están fuertes y empoderados. Además, como no nos acordamos de nada anterior (¿recuerdas lo anterior a tu nacimiento?) estamos convencidos de que “somos así”, que eso es lo que somos.
 
Antes de practicar tong-len es interesante plantearte seriamente qué actitudes quieres que aparezcan en tu mente habitualmente. Cuál quieres que sea la primera propuesta que te haga la mente delante de las situaciones de la vida. Una vez ya tengas clara la respuesta, cuando consideres que ya estás preparado para el entrenamiento te tocará implementarla, para ello lo ideal es hacer algo parecido a lo que te propone la meditación tong-len.
 

LA PRÁCTICA DEL TONGLEN:
Empieza generando una mente calmada, serena y pacífica. Dedica unos minutos a soltar todo aquello que no tiene relación con tu presente: suelta el pasado, suelta el futuro, céntrate en algo que ocurra en este mismo momento.
 
Como ya sabes los meditadores usamos diferentes objetos para este ejercicio, uno fácil de encontrar y muy productivo a la hora de conseguir resultados es la respiración. Por ejemplo, haz tres respiraciones profundas y conscientes, de esas que te llenan completamente. Retén el aire unos instantes, suéltalo despacio, atentamente, notando cómo afecta a tu cuerpo y a tu mente el ejercicio. Después de la tercera respiración puedes permanecer en ese estado atento y relajado por unos minutos más. Para ello, sencillamente sigue el ritmo respiratorio sin intervenir en ritmo, profundidad ni cantidad. Solo obsérvalo.
 
De vez en cuando aparecerán pensamientos. Es normal. Tu papel es el de dejarlos pasar; no les des importancia, no es el momento de prestarles atención. Sigue respirando con atención. Permanece así unos 5 minutos, puedes programar una campanita en el móvil, hoy en día hay apps diseñadas para ayudarte en controlar los tiempos de meditación.
 
Una vez conseguido ese estado de calma mental, dedícate dos minutos a disfrutarlo. Pon la atención en el disfrute, ya no sigas la respiración. Si lo haces correctamente percibirás una sensación de amplitud, de sensibilidad, de claridad, de no límites.
 
Ahora, sin perder ese estado luminoso, activa y llena tu mente una actitud amorosa y compasiva. Utiliza alguna de las meditaciones del artículo anterior (preparación preliminar al tonglen). Esta parte hazla durar 5 minutos más o menos. Ahora ya tienes el estado mental propicio para tong-len.
 
Empieza primero con tong-len para el entorno. Después de unos días, cuando ya el disfrute permanezca durante toda la sesión, pasa a la siguiente práctica y así hasta llegar a la última. No hagas nunca sesiones de más de 25 minutos. Es mejor sesiones cortas e intensas que largas y distraídas. No tengas prisa por alcanzar resultados.
 
Las tensiones nos apartan del estado mental calmado y lúcido. Disfruta de las sesiones. Si ves que en algún momento la mente las rechaza, aplica una actitud compasiva, cariñosa y comprensiva, no te enfades con la mente porque eso equivale a enfadarte contigo mismo, y se te hará mucho más complicada la actitud adecuada.
 
1º TONGLEN PARA EL ENTORNO:
Percibe la “emocionalidad” del ambiente físico en el que estés. ¿Sabes que muchas veces nos decimos que “se cortaba la tensión en el ambiente”, o “aquí el amor brota por los poros” o frases parecidas? Y todos creemos entenderlo así, ¿verdad? Pues se trata de que ahora integres esa emocionalidad que creas percibir o interpretar en el ambiente.
 
Absorbe mentalmente lo “negativo” de ese ambiente (recuerda que ahora estás “fuerte” en compasión, por toda la práctica anterior), al inspirar, y envía al ambiente toda calma, claridad y alegría que percibes ahora en ti, con la espiración de tu ciclo respiratorio. Hazlo durante un tiempo. Purifica el “sitio” físico así, en tu mente: al inspirar limpias lo negativo y al espirar envías lo positivo.
 
2º TONGLEN PARA UNO MISMO:
Este es un momento especialmente INTENSO. Prepárate para ello.
 
Vas a imaginarte que el TÚ que crees ser (=lo que han sido tus vivencias tal y como las crees haber vivido), se va a separar en dos “tú”s mentalmente:
  • A uno de esos dos “tú” le transfieres todo lo bueno tuyo (TÚ BUENO): tu bondad, tu compasión, tu alegría, tu felicidad, todo lo bueno que has percibido en ti y vivido durante toda la vida. Es un proceso de abstracción mental de un “tú” vívidamente feliz que ahora proyectas en un lado de tu visualización mental.
  • A otro lado vas a integrar en otro “tú” a todo lo “malo” que has sufrido (TÚ SUFRIENTE): tus experiencias más traumáticas, tus resentimientos y odios, tu dolor, tus quejas y tu malestar, la impotencia y la frustración, lo injusto que crees haber sido tratado por todos los que crees que te han tratado mal.
Ahora, con CADA INSPIRACIÓN, trata de que todo lo maravilloso que has proyectado en el “tú buenose abra y acepte y abrace afectuosa y compasivamente todo el dolor, el sufrimiento y la negatividad que has proyectado en ese “tú sufriente”. Al tiempo, en ese abrazo, el “tú sufriente” visualízalo conmovido y comprendido al fin, y abriendo ahora su corazón herido en entrega al “tú bueno”. Ambos fundidos en una sola imagen.
 
Puede ayudarte haberles conferido un aspecto físico de momentos especialmente felices al “tú bueno” (quizás la infancia, tú sabrás) y sufrientes al “tú sufriente” (la peor época de tu vida que recuerdes, seguramente con otro aspectos físico para ti).
 
En ese abrazo, el “tú bueno” le transmite todo lo bueno que hay en él al “tú sufriente” quien lo recibe con sensación de alivio, purificación y sanación interior. Ambos se ecualizan (=se equilibran y nivelan) en una frecuencia amorosa y compasiva, en la que viven el abrazo compartido, sincero y liberador. ¿Imaginas cómo sería ese abrazo de lo mejor de ti a la parte de ti que más cree haber sufrido en algunos momentos? Esta meditación te ofrece esa posibilidad.
 
 3º TONGLEN APLICADO A UNA CIRCUNSTANCIA DESAGRADABLE:
Imagina y recuerda una situación en la que tú mismo te hayas portado -según tu propio criterio- de forma indebida y errónea. Percibe ese sentimiento de culpa que probablemente sientas, acepta ese “encogimiento” interior y ahora inspira y acepta de forma completa todo ese sufrimiento.
 
Se trata de que tú a ti mismo te liberes de ese sufrimiento. Primero aceptándolo, comprendiéndolo y disculpándote contigo mismo, para pasar posteriormente a enviarte a ti mismo toda tu curación, todo tu perdón y toda tu reconciliación y compasión desde tu más sincero y profundo amor INCONDICIONAL por ti mismo.
 
Así, inhalas culpa y dolor y exhalas el remedio, la cura y el alivio para esa culpa; de forma que TE LIBERAS de la carga de esa situación que viviste y que aún te estaba generando dolor al recordarlo, quizás hasta de una forma bastante inconsciente. Ahora estás preparado y fuerte para recordarlo, purificarlo y liberarte por fin. Hazlo, PERDÓNATE Y RECONCÍLIATE CON TU PASADO. Deja tu pasado donde pertenece: atrás; pero con toda carga emocional negativa liberada de ti, de tu presente. No contamines tu presente con cargas del pasado. Es momento de dejarlas atrás.
 
Puedes completar este ejercicio meditativo mental visualizando ahora a la persona que crees que has dañado y pidiéndole perdón a la cara e imaginando su cara de comprensión, amor y compasión hacia ti, lo que te permitirá liberarte completamente de tu recuerdo doloroso: has sido perdonado y ahora puedes sentirlo.
 
Consigue la convicción de que ya está todo bien. Esa persona te ha perdonado, y se ha liberado de su propia carga; y tú te has perdonado, y te has liberado de la tuya.
 
AMBOS recibís comprensión y compasión por vuestro sufrimiento y ambos os liberáis por fin de la tortura de la culpa en uno y el resentimiento en otro. JUNTOS os comprendéis y juntos desarrolláis mutua y recíprocamente vuestra compasión. La SANACIÓN llega a vosotros al COMPARTIRLA. Ahora crees más el poder del tong-len. Cada vez crees más en tu poder para autosanarte. Ya sabes que es una herramienta que siempre tienes a tu disposición: el perdón desde una práctica meditativa eficaz.
 
4º TONGLEN PARA LOS DEMÁS:
Imagina ahora que inhalas todo el sufrimiento de un ser querido y cercano (puedes imaginarlo como una nube negra), y le envías con la espiración ahora toda la compasión y amor de la que eres capaz ya de concitar en ti (puedes imaginarlo como una luz clara y brillante).
 
Recuerda que una vez sanado, podrás sanar al otro. Cuando se sane, te sentirás aún más reconfortado, y te harás más consciente de que todo esto está ocurriendo ciertamente EN TU MENTE, pero te sientes en PAZ, y percibes ahora todas esas situaciones sufrientes en tu vida de una forma muy diferente: pasó lo que pasó, pero has perdonado los juicios condenatorios hacia ti o hacia los demás en los que habías creído (es la creencia en el juicio lo que nos hace sufrir, no el hecho que creemos que lo ha causado. ¿La prueba? Cuando perdonas, el hecho sigue ahí, pero ya no sufres por él… porque el juicio se ha ido; solo fue un error que había que subsanar).
 
Así es como irás aclarando tu mente, conseguirás que se encuentre más neutra, transparente, sin el juicio y pátina de sufrimiento.
 
En ese punto comenzarás a SANAR TU PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD. Comprobarás por ti mismo cómo cambia la vida cuando tu mente está limpia y preparada para aprovecharla al máximo.
 
Las circunstancias seguirán aconteciendo, pero tu actitud ante ellas será muy diferente, sin quejas áridas, sin expectativas traicioneras. Vivirás la vida tal y como es para contactar directamente con tu propia luminosidad inmaculada.
 
PRÁCTICA TRADICIONAL DE LA MEDITACIÓN TONG-LEN:
Los budistas usamos esta meditación para entrenar nuestra mente a permanecer luminosa ante cualquier situación, que la consciencia despierta no sea uno de los factores negociables en la vida. Pase lo que pase la consciencia debe permanecer en su versión más potente. Estamos seguros de que esa actitud nos va a ayudar a tomar las mejores decisiones para nosotros y para todos los seres que nos rodean.
 
Para evitar que se activen las emociones aflictivas descontroladamente y perdamos de este modo nuestro estado ideal, usamos la meditación para vivir situaciones teóricamente dolorosas y convertirlas en estímulo de nuestra mejor versión. Imaginar el sufrimiento es así para nosotros una OPORTUNIDAD para sacar lo mejor de nosotros mismos: nuestra compasión y mantener la luminosidad en nuestra mente, sostener la versión más amorosa de nuestra actitud vital.
 
Para aplicarla correctamente hemos de prepararnos tal y como hemos explicado anteriormente, primero calma mental y luego amor-compasión.
 
1º A UN SER QUERIDO:
Seguidamente visualizamos a UN SER QUERIDO que esté sufriendo. Concentra la atención en su sufrimiento y permanece sin perder tu estado luminoso. Permite que surja en ti LA COMPASIÓN, vívela, manifiéstala. Ahora todo ese sufrimiento se convierte en una nube de humo negra, espesa. Al inspirar, esa nube entra por tus orificios nasales, penetra en tu cuerpo llegando hasta tu consciencia luminosa que se encuentra a la altura de tu corazón. Observa cómo el ser querido ya no está afectado por la nube: créelo y créalo en tu realidad.
 
Los efectos perniciosos de esa nube atenta contra tus tendencias negativas destruyéndolas y liberándote de ellas. La luz de tu interior es tan fuerte ahora que esa nube se deshace sin dejar ningún rastro. Ves como esa luz llena completamente todo tu ser. Siéntelo y disfrútalo plenamente. Has transmutado la negatividad de la nube negra en la luz que se ha potenciado al deshacer lo negativo, y así llenarte aún más de luz, de más amor y compasión en ti.
 
En la siguiente exhalación, toda esa sensación agradable sale en forma de luz por tus orificios nasales, se dirige hacia el ser querido, entra por sus orificios nasales para llegar hasta su corazón. El ser querido experimenta la misma plenitud y felicidad que tú experimentas. Todo su ser se expande en un halo de luz. Su sonrisa y bienestar es absolutamente evidente. Visualízalo, créelo y créalo.
 
2º A UN SER INDIFERENTE:
Visualiza ahora a un SER INDIFERENTE (alguien cuya presencia no te genere cambio en tu estado mental ni positivo ni negativo). Repite el ejercicio consiguiendo el mismo resultado.
 
3º A UN SER “ENEMIGO”:
Finalmente haz el ejercicio con alguien que haga surgir automáticamente en ti tu versión más turbia y oscura. No permitas que tu mundo reactivo te incapacite para mostrar tu actitud más amorosa, compasiva y luminosa.
 
Tienes que conseguir manifestar tu luminosidad con igual intensidad en todos los casos. Que tu entorno no gestione tus capacidades. TÚ DECIDES cómo quieres estar, ser y vivir la vida.
 
 
 
Recuerda NO prolongar tus meditaciones MÁS DE 25 MINUTOS, por bien que te encuentres en ellas. No te apegues al bienestar ni rechaces el malestar.
 
Cada vez que practiques esta meditación, te resultará más sencilla, y habrás entrenado mejor la CAPACIDAD DE CONVOCAR TODA TU COMPASIÓN, por lo que cada vez será más poderosa e irás ensanchando en ti un círculo de compasión que te acompañará en el día a día.
 
Esta meditación es especialmente útil para acompañar a MORIBUNDOS. A personas en el trance de prepararse para dejar este mundo terrenal y facilitar que entren en la PAZ INTERIOR necesaria para deshacerse de todo apego a lo que está a punto de abandonar cuando deje su cuerpo aquí. Además, te prepara para entrenarte para afrontar tu propia muerte. Antes o después de tocará. ¿No deseas estar preparado, para afrontarlo en calma, con naturalidad y lleno de la convicción de que no has de temer nada?
 
Si deseas formarte como COACH para ser un facilitador del cambio que otras personas necesitan en sus vidas:
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Autores:
  1. Lama Ngawang Dorje Dondrub (Presidente de Sangha Activa; Meditador experto desde hace 35 años)
  2. Dr. David Calvo Temprano (Director EEL Asturias; Health Coach & Practitioner PNL).

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