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Qué es el COACHING

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SER MAYOR Y NO MORIR EN EL INTENTO
Aprovechando el capital cultural de las Personas Mayores.

Fecha: 24/05/2021

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CONOCIMIENTO JOVEN Y CONSOLIDACIÓN EXPERIMENTADA:
Cuando un compositor joven crea su primera gran obra, se le valora, se le aprecia y se le escucha; cuando ha creado muchas grandes obras, durante muchos años, se le considera consolidado. De igual forma, en la vida, un adulto joven puede tener algunas grandes ideas, pero una persona mayor puede haber tenido un mayor número de ellas, y sus aprendizajes y conocimientos han sido consolidados.

En nuestra sociedad se considera mayoritariamente un conocimiento más útil el de los jóvenes que el aprendizaje y conocimiento consolidado. Quizás esto podría revisarse.

Ni una persona mayor ha de saber más que un joven, ni un joven ha de ser más vital y alegre, ni incluso más fuerte, que una persona mayor. Lo más razonable sería poner en valor las capacidades, talentos y experiencias de ambas partes del proceso continuo del vivir, pues todos, si llegamos, pasaremos por ambas “polaridades” virtuales en el tránsito que llamamos vida.

APRECIO Y RESPETO POR LA VIDA, UN DERECHO FUNDAMENTAL, SIN INFANTILIZARLOS:
Cuando hablamos del valor de la vida humana, con independencia de los años que se tengan, nos referimos a cuánto valoramos la vida y la experiencia de estar vivos o de que otros lo estén, sin tener en cuenta la edad de la persona ni lo “productivos” que puedan ser para la sociedad, ni tampoco nos paramos en su involución física y mental.

El ser tratado con amabilidad y cordialidad es un derecho fundamental que tenemos todos los seres humanos; por lo que hablar de buen trato hacia las personas mayores es reconocer el derecho a que los mayores sean tratados en el respeto y la dignidad, otorgándoles el mismo valor que al resto de los ciudadanos, con la misma sensibilidad, formación requerida y actuar con esmero y cercanía; es decir, tratarlos como lo que son, adultos, sin infantilizarlos.

Sensibilizar en este aspecto es ayudar a que sea conocido esta área donde nuestra sociedad puede mejorar mucho su comportamiento, toda vez que se valora la imagen y la juventud y se desdeña, tácita e incluso expresamente, lo viejo y experimentado. La mejor estrategia preventiva es la educación de los ciudadanos.

Para adquirir esta adecuada formación y educación como sociedad, y aprender a ofrecer este trato humano, cercano y amable, hay que formar a los niños, a los jóvenes, y a todos los adultos: en actitudes, en conductas y especialmente en valores que hagan mucho más fuertes el buen trato hacia las Personas Mayores.

Por supuesto, también debe recordárseles a las propias Personas Mayores, para que sean conscientes de su valía social, no solo individual, como baluartes de un aprendizaje pasado tan necesario para “no repetirlo” en los aspectos en los que hemos podido evolucionar. Y de exigirnos a todos los más jóvenes el buen trato que merecen.

LA ÉTICA DE LA ATENCIÓN INTEGRAL INDIVIDUALIZADA:
Los servicios que se prestan a las Personas Mayores deben adaptarse a lo que las personas que los reciban desean. Esto significa que la decisión sobre su vida debería ser mayoritariamente de estas personas adultas, con amplia experiencia de vida, siempre que sus condiciones psíquicas lo permitan, y no de personas ajenas que poco conocen de sus vidas.

Incluso en un caso de demencia, con condiciones psíquicas que no lo permite aparentemente, siempre hay una manera de relacionarnos con ellos: pueden ayudarnos en un caso de demencia a saber sobre sus deseos, inquietudes y gustos, su propia familia y amigos más cercanos. Si no están incapacitados legalmente, siempre contaremos con ellos.

En los modelos tradicionales, los profesionales como nosotros intervenimos con todo nuestro interés de hacerlo bien y mejorar la vida de las personas. Desde nuestras formaciones detectamos “lo que creemos” que es bueno para ellos.

Desde una atención integral individualizada todo eso debe cambiar. Y tendremos que poner en el centro de nuestras actuaciones a las personas siendo ellas quienes decidan todo lo que sean capaces de elegir por sí mismas, para asegurarnos de que siguen siendo directores de sus vidas.

Es, además, una poderosa oportunidad para que puedan tener al final de la vida, una existencia llena de sentido y bienestar y de felicidad, aplicando en gran medida los aprendizajes de su vida, eliminando sus lastres al fin superados y poniendo delante lo importante, lo que más valoran en su vida.
Porque los buenos tratos son universales, y a todos nos gusta que nos traten bien, dar y recibir un buen trato, cordial y agradable no sabe de edades.

EL DECENIO 2020-30 DEL ENVEJECIMIENTO SALUDABLE.
La OMS ha declarado los años comprendidos entre el 2.020 y 2.030 como el decenio del Envejecimiento saludable, para fomentar y mantener la capacidad funcional que permita el mayor bienestar en la vejez de las personas.

Este Decenio busca la unión de todos los gobiernos, de las organizaciones internacionales, de todos los profesionales, de las instituciones académicas, del sector privado, de los medios de comunicación y de la sociedad civil para alcanzar una mejor calidad de vida de las personas mayores, que les permita a todas ellas ser, desarrollar y hacer todo aquello que deseen y que para ellas sea significativo e importante.

La población envejece en todo el mundo con más rapidez que en el pasado, y esta tendencia demográfica al envejecimiento (mayor “prevalencia” de personas mayores) afectará a casi todos los aspectos de la sociedad.

El mundo se ha unido en torno a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, donde todos los países y partes interesadas se han comprometido a no dejar a nadie desatendido y se han propuesto garantizar que todas las personas puedan realizar su potencial con dignidad e igualdad y en un entorno saludable. Y la única manera de hacerlo realmente sostenible es que todos contribuyamos a ello, además de transmitirlo a las siguientes generaciones.

PARTICIPACIÓN ACTIVA CIVIL, LEJOS DEL EDADISMO (=prejuicio por edad):
En el mundo hay ya más de mil millones de personas que tienen 60 años o más, la mayoría de ellas en países de ingresos bajos y medianos. Muchas de esas personas no tienen siquiera acceso a los recursos básicos necesarios para una vida plena y digna. Muchas otras se enfrentan a numerosos obstáculos que les impiden participar plenamente en la sociedad ejerciendo sus legítimos derechos como ciudadanos.

Aunque los estudios apuntan a que la pandemia ha tenido desgraciadamente un impacto significativo en la esperanza de vida de la población mundial, y así ha ocurrido también en la española, España continúa siendo uno de los países más longevos del mundo, algo que es necesario poner en valor en la sociedad.

El envejecimiento de la población es un logro de la sociedad que se debe a muchas causas, los avances científicos, la higiene, la mejor alimentación, a la educación. El gran reto de los cambios demográficos pasa por combatir entre otros el “edadismo” que existe en la sociedad.
El edadismo se describe como un prejuicio que existe asociado al paso de los años. Hace referencia a todos aquellos comportamientos que no son adecuados y a los prejuicios hacia las personas vinculados a la edad, a la edad avanzada.

ENVEJECIMIENTO FISIOLÓGICO, GARANTÍA DE VIVIR TODAS LAS ETAPAS VITALES:
Nuestra sociedad asume con naturalidad que las Personas Mayores están en proceso de decadencia y que todo ello se concretará en que se reduzcan sus capacidades físicas y mentales. Pero esta creencia falsa es difícilmente defendible, si tenemos en cuenta que el envejecimiento es siempre algo individual, fisiológico y nunca una enfermedad o patología. Hay muchas personas mayores que mantienen una actividad tanto física como mental muy superior a la media del adulto tipo, especialmente gracias a la mejora de las condiciones sociales, sanitarias, civiles y políticas que hemos recibido en esta generación.

La alternativa a llegar a tener una edad de “persona mayor” es morirse antes, por lo que el hecho de alcanzar esa experiencia de vida es una garantía de que superamos y disfrutamos todas las etapas de la vida, sin perdernos ninguna; incluida la vejez.

APRENDIZAJE DE VIDA NO APROVECHADO POR LA SOCIEDAD:
Esta extendida discriminación hacia las personas mayores, por considerarlas en ocasiones carentes de valor, lleva a que se las devalúa por su edad y se las relega a papeles meramente pasivos en la sociedad, sin un activo y aplaudido aprendizaje por recepción de sus reflexiones y vivencias, que sin duda son fuente de sabiduría desde la experiencia de la vida.

Esta discriminación parece haber aumentado mucho más por los efectos del coronavirus. Alcanzó límites dramáticos cuando en la primera ola provocada por la crisis sociosanitaria se convirtió la edad en un criterio de acceso a los recursos y a la atención pública que se refiere a la salud. Supuso un duro revés a la propia vulnerabilidad cronológica de un sector de la población que se encontraba, además, en mayor exposición al riesgo de gravedad, en el caso de contagio.

También tuvieron consecuencias el aumento de la falta de adherencia a los tratamientos médicos (=dejaron de tomar sus pastillas, entre otros aspectos) como consecuencia de la crisis sanitaria, que se deben principalmente a que las personas mayores en muchas ocasiones sufren pluripatologías asociadas a la edad, lo que agrava la situación global de salud, y con ello, una descompensación y desequilibrio en lo que es su vida y la actividad que hace en ella.

Además, los múltiples confinamientos produjeron un aislamiento de tantas personas mayores (tanto en los centros residenciales como en sus propios domicilios), y por lo tanto una falta de contacto e interacciones familiares y sociales, lo que hizo aumentar y/o agravar las depresiones y las demencias con los consiguientes deterioros funcionales (menoscabo de salud integral), tanto en los aspectos sanitarios como en la propia persona como ser: individual, familiar y social.

Dado que la tendencia es que las mujeres vivan más años de media en nuestro país, lo cierto es que las mujeres sufren en mayor medida las consecuencias de la discriminación mencionada por el edadismo, sin poder aventurarnos a saber lo que pasará en el futuro como consecuencia de la crisis sociosanitaria provocada la Covid-19.

LA HISTORIA ESTÁ LLENA DE PERSONAS MAYORES CON ÉXITOS NOTABLES A EDAD AVANZADA:
Desde mi experiencia clínica puede advertir que existen muchos prejuicios y estereotipos asociados con las personas mayores. Para combatirlos nada mejor que tomar conciencia y ver ejemplos reales de personas mayores -muy mayores- que siguen haciendo muchas cosas, que tienen planes de vida, que demandan servicios y bienes y que pueden ser la gran oportunidad para la economía desde la “Economía plateada”.
 
El 23 de abril de este año 2021 celebramos el “Día Internacional del Libro”, y nos puede servir para ver algunos ejemplos de vocaciones y talentos tardíos que consiguieron florecer gracias a los años; quizás porque para escribir un libro tener mucha experiencia de vida, acumular un gran bagaje cultural, puede ser positivo.
 
Hablemos de literatura, empezando por Miguel de Cervantes, que escribe la segunda parte de “Don Quijote de la Mancha” con 67 años: con sesenta y siete años del siglo XVII, donde la esperanza de vida era de 50 años.
 
También son buenos ejemplos de talentos de expresión tardía Miguel Delibes, que escribió “El hereje” con 68 años. O José Saramago, que con 86 años escribe “Caín”. Laura Ingalls Wilder con 64 años narró sus vivencias vitales en “La casa de la Pradera”, llevadas a la televisión con tanto éxito. Toyo Shibata, una poetisa japonesa que empieza a escribir con 90 años, publica su primera obra con 98 años y logra el éxito con 99, uno de los mayores éxitos de ventas en Japón; donde vender diez mil libros se considera un hito y ella convirtió su libro de poesía en ¡¡un bestseller de dos millones de ventas!
 
LA VIDA TIENE MUCHAS ETAPAS, TODAS CON OPORTUNIDADES PARA “VIVIRLO”:
Y así tantas Personas Mayores: escritores, músicos, científicos, pintores… y personas anónimas que, como Toyo Shibata se pintan ligeramente los labios y se alegran de ver el sol a través de la ventana, una vez más cada día, y sonríen por la oportunidad de vivir la vejez como una etapa más de la vida, donde la vida no acaba y donde el mayor valor de transmitir lo aprendido podría empezar.
 
Pensemos en nuestros niños. En esta sociedad en la que habitualmente ambos congéneres trabajan fuera de casa. En muchas ocasiones los abuelos son los auténticos criadores, cuidadores y educadores de nuestros hijos. Y qué diferente es la educación de un adulto con prisas y agobiado con trabajar mucho para pagar muchas facturas e hipotecas, respecto a la educación de quien solo desea disfrutar de transmitir con amor el cómo aprender a vivir mejor para ser más felices, pues sabe que las prisas no llevan a estar bien y estar bien no necesita hacerse con prisa.
 
Resulta extraño así que valoremos tanto a nuestros abuelos para el cuidado y educación de lo que más amamos en nuestras vidas y que luego sean las mismas personas mayores que socialmente apartamos e infravaloramos para participar en la sociedad de forma activa y reflexiva, ponderando los avances sociales con la experiencia introspectiva de una generación que tanto ha vivido y tanto ha evolucionado: la persona que ni tuvo televisión de niño, que luego vieron un hombre en la Luna y que se ha adaptado a hacer videollamadas con plataforma digitales para ver a sus nietos en el confinamiento… ¿cómo no recibir su valioso legado, flexible y en permanente cambio por avanzar? ¡como para no escucharlos de forma activa, responsable y respetuosa!
 
LA SINERGIA SOCIAL DE LA UNIÓN DE TODAS LAS EDADES: LA UNIÓN DE LA VIDA.
La esperanza será el camino. Algo hacia lo que dirijamos nuestras vidas, hacia la humanidad; porque mediante la humanidad y el respeto de los derechos humanos podremos sin duda innovar y hacer la vida de las Personas Mayores mejor y sobre todo más feliz. Y ser todos juntos como sociedad con todas las edades incluidas y participativas más felices, en armonía y en sinergia, donde cada uno desarrolla su ser individual y contribuye al desarrollo y evolución del ser colectivo y comunitario que entre todos formamos.

Para que las Personas Mayores reciban de “su” sociedad todo lo que en verdad estamos de acuerdo que merecen, tendrá que mejorar la percepción del paso de los años y del envejecimiento y verlo como una oportunidad para la vida, en expresión siempre en todas las etapas. Porque hay vida en todas las edades, y todas hay que vivirlas, si tenemos la suerte de mantenernos vivos y vitales. Así la existencia humana se completa en todas sus etapas.

Tomemos conciencia de la importancia de la prolongación de la vida y de que el desarrollo de una sociedad solo se producirá si se tiene en cuenta a todos sus miembros con independencia de la edad que tengan.
¿Cómo vas a mirar mañana a las personas mayores que te encuentres?
 
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Autores:
1.     Chabela Martínez Lorenzo (Educadora Social colegiada 24 de COPESPA; Gerontóloga).
2.     Dr. David Calvo Temprano (Coach de Salud).
 
 

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